
Si hay algo que podemos decir de Buenos Aires, es la hermosa variedad de salidas y puestas de sol que nos regala. He tenido la dicha de compartir con amigos algunos imborrables momentos donde el cielo se diluye en tonalidades, texturas, formas. Puro arte, pura expresión de la naturaleza. Un lugar de lo más extraño para quien deba volver a su hogar en las horas de la mañana o en el ocaso es la Av. Libertador, Gral Paz o mejor que ambas: la Panamericana. Desde esta última es posible apreciar ( más seguros de un choque que con los excesos publicitarios)la amplitud del cielo. personalmente entre llanura y montaña, el relieve savca todo el puntaje. Pero no puedo ser negador: de estos momentos no me olvidaré mientras viva.
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